Amada esposa




Ahí estás mujer pinchada y con tachuela
En esa misma sílaba intocable estás.

Con ojos cerrados pasa el viento despreciado por la estela de las naves.
Así pasé yo rotundo y puro
más lento que un bolero...

Hostia a pleno péndulo blindada
de mi llamado corazón acorazado;
te dije que mi morada eran los sueños de una foto
pero tú no lo creíste.

Concurre el sol caliente a la ventana
y mi sermón está desnudo a la ceniza
pero más confundido en tu figura que me intriga

Flechas de rutas traicioneras vienen de ese miedo aquí a la pieza.
Donde estés mujer con ese abrigo
dispara ya tus alas con alhajas al que quieras
Sé que en la traición son carniceras
y en la llave precisa de mi puerta está la herida
que me aterra en la maldita pieza sin salidas.

Por favor te pido que no pises la mortaja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada